23 de noviembre | Pamplona, Navarra
📬 Esta semana, estaremos operativos el fin de semana después de días muy intensos con motivo del estreno de ‘Gabinete de crisis’ en laSexta. Anita Pereyra y Emilio Doménech tienen newsletters pendientes de sacar a lo largo del sábado y el domingo.
🕰️ Leer esta newsletter te llevará 7 minutos y 4 segundos.
👋 Aguanta hasta el final para abrir tu apetito. Bienvenido a La Wikly.

🪂 El Ejército omnipresente
Lo importante. Tras los ataques de Hamás del 7 de octubre, la reactivación del conflicto árabe-israelí ha vuelto a subrayar la importancia que tiene para Israel de la institución más valorada por su población: su Ejército.
La intensa militarización de su ciudadanía permitió al país movilizar en pocos días a más de 300.000 reservistas que se unieron a los cerca de 170.000 miembros en activo de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
El servicio obligatorio en el Ejército juega un papel clave en la sociedad israelí, siendo para muchos más importante en la construcción de una identidad nacional que la propia religión judía.
Este carácter militarista tiene su influencia en otros aspectos del Estado, en el que la política o la economía con frecuencia reflejan la penetración social de las FDI.
Contexto. Un Ejército poderoso ha sido una obligación existencial para Israel desde su fundación en 1948, en estado de guerra desde entonces.
El país dedica un 4,5 por ciento del PIB a su fuerza militar, uno de los que más a nivel global, a lo que suma una industria de defensa puntera y una alianza estratégica con Estados Unidos.
En el siglo XX, sus tropas tuvieron que combatir en varios conflictos como la Guerra de los Seis Días (1967), la del Yom Kippur (1973) o la del Líbano (1982).
Y el siglo XXI sigue exigiendo la movilización habitual de los soldados: la Segunda Intifada (2000-2005), los frecuentes estallidos de violencia o la invasión de Gaza ahora en marcha.
Este contexto ha exigido a Israel una potencia militar muy alta en comparación con su población, especialmente en sus primeras décadas cuando apenas llegaba a los dos millones de habitantes. Para cubrir sus necesidades de personal, el país apostó por una estrategia basada en dos principios.
En primer lugar, el servicio militar obligatorio. Aunque todavía está presente en algunos países, un reclutamiento forzoso como el israelí, con un alcance y una extensión –hasta 32 meses– destacados, sólo es comparable al de Corea del Norte.
En segundo lugar, el servicio en la reserva. Se estima que las FDI tienen 465.000 reservistas activos, entrenados regularmente para incorporarse al Ejército en cualquier momento.
Israel presume de ser capaz de movilizar a todas sus tropas en un máximo de 48-72 horas.
Explícamelo. A los 18 años, los jóvenes israelíes son reclutados para servir en las Fuerzas de Defensa de Israel: 32 meses en el caso de los hombres y 24 meses, salvo ciertas unidades, en el de las mujeres.
Después de este periodo obligatorio, pasan a la reserva hasta los 40 años, lo que les suele suponer en tiempos de relativa paz alrededor de un mes de actividad o entrenamiento militar al año.
En la actualidad, se estima que sólo un cuarto de las personas que acaban el servicio militar son requeridos como reservistas en activo.
«El civil es un soldado con 11 meses de vacaciones», declaró hace décadas el general y comandante en jefe Yigael Yadin.
Pegamento. Además de su importancia estratégica, los reservistas son el paradigma de las conexiones entre lo militar y lo civil desde los inicios del estado israelí.
En tiempos de paz, los soldados en la reserva pasan 11 meses plenamente incorporados a la vida civil.
Pero son indispensables e influyentes. En este 2023, la oposición de reservistas a la reforma judicial del primer ministro Netanyahu ha sido tratada como un problema de seguridad nacional.
El crecimiento demográfico de Israel, con más de 10 millones de habitantes ahora, ha hecho que en los últimos años hayan aparecido voces que reclaman la profesionalización de las Fuerzas de Defensa.
Por un lado, argumentan que factores como la especialización técnica que demanda la guerra moderna requieren tropas permanentes.
Por otro lado, varios economistas y políticos, como el exministro de Finanzas Moshe Kahlon, han estimado que el sistema actual de reclutamiento de jóvenes y reserva impacta negativamente1 en el PIB del país hasta un 5 por ciento.
Sin embargo, la presencia que el Ejército tiene, y ha tenido, en las vidas de muchas generaciones de israelíes se ve ampliamente como su gran valor. Las FDI se atribuyen el mérito de ser el pegamento de la unidad nacional de Israel.
¿Y luego? La fase militar de la vida de los reclutas es un periodo que les brinda oportunidades que luego trasladan a su etapa civil.
Los soldados tienen opciones para formarse en varios campos y pueden acceder a becas educativas de las que aprovecharse más tarde en sus trabajos.
Las relaciones forjadas esos años también tienen una transferencia al campo profesional, con varios ejemplos de sus conocidas startups en las que sus altos cargos reproducen vínculos de sus años de servicio.

En Israel, se repite mucho la idea romántica de que el Ejército es una especie de «puchero» que mezcla a sus ciudadanos de orígenes tan diversos, logrando incrementar la cohesión social. Sin hablar de las excepciones, esta foto es cuanto menos incompleta.
El servicio militar sólo es obligatorio para los judíos2, con la excepción de los ultraortodoxos (13 por ciento), los casados y las mujeres observantes religiosas.
Esto excluye a una porción significativa de la sociedad: los ciudadanos árabes de Israel, tanto musulmanes como los menos numerosos cristianos.
Todos estos exentos pueden ingresar voluntariamente en las FDI si lo desean, algo excepcional en el caso de los árabes, que sufren episodios repetidos de racismo, están relegados en la vida pública y se identifican normalmente con los palestinos.
Sí hay miembros y hasta unidades árabes en el Ejército. El Gobierno de Israel ha manifestado en ocasiones que es una oportunidad para su integración nacional.
Pero los números no engañan: la población árabe de Israel supone el 20 por ciento, con apenas un 1 por ciento sirviendo en el Ejército.
💡 La idea
La postura de que el Ejército de Israel contribuye a la unidad nacional del Estado por encima de la religión tiene, al menos, matices.
Dentro de la población judía, hay divisiones étnicas3 que siguen presentes en la sociedad, pero su integración en las FDI puede haber contribuido a fortalecer vínculos en torno a una causa común.
Por contra, por las diferentes exenciones, el número de ciudadanos judíos que finalizan el servicio militar se sitúa en torno al 58 por ciento. Es decir, una parte4 no menor de la población no pasa por esta experiencia.
Y lo más evidente: en el caso de que en efecto la construcción de gran parte de la identidad nacional se haya forjado en torno al Ejército, cabe perder toda esperanza de integración con los dos millones de árabes de Israel.
¿Entonces? La omnipresencia y el modo de organización de las Fuerzas de Defensa de Israel marcan el carácter del Estado.
Se refleja también en la política: decisivas figuras históricas como Isaac Rabin, Ehud Barak o Ariel Sharon fueron generales del Ejército.
Teóricos como Dan Horowitz no ven un problema en ello por considerar que el control civil ha sido una constante desde la fundación de Israel.
En cambio, la Dra. Rebecca Schiff sostiene que este carácter militar desafía los atributos «democráticos occidentales».
Y tú, ¿cómo lo ves?

🗞️ Otros titulares
🏃🏾♀️ Misterio en los álamos: ¿Cómo echó raíces una dinastía en Flagstaff?
The Athletic (en inglés, 19 minutos)
🚔 Fugitivo de Pensilvania se une a una larga historia de notables persecuciones
The New York Times (en inglés, 9 minutos)
⚖️ Cientos de sentenciados en un juicio que busca romper el control de la mafia en el sur de Italia
The New York Times (en inglés; 3 minutos)
💉 La otra revolución del Ozempic
The Atlantic (en inglés; 15 minutos)
En otro orden de cosas, espera un directo de Emilio este viernes para repasar los titulares de actualidad internacional desde Oriente Medio, Países Bajos y el este de África.
Feliz viernes,
Posdata: #ghiblipornfood.
El impacto es atribuido a la tardía incorporación de los jóvenes al mercado laboral o al tiempo que deben pasar los reservistas fuera de sus puestos de trabajo, entre otros.
Hay una minoría drusa (alrededor del 1,5 por ciento) que también tiene obligación de servir en el Ejército.
Por su origen europeo, de Oriente Medio o de la Península Ibérica, los judíos pertenecen al grupo étnico askenazi, mizraji y sefardí, respectivamente.
Se estima que actualmente menos del 40 por ciento de los jóvenes de Israel completan el servicio militar.











