9 de noviembre | Pamplona, Navarra
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🥩 Menos carne
Lo importante. Los reducetarianos celebraron este octubre su quinta cumbre anual en Denver, Estados Unidos, con el objetivo de seguir impulsando el movimiento que promueve la reducción en nuestras dietas de carne y otros alimentos de origen animal.
Detrás de este evento está la REDUCETARIAN FOUNDATION, organización cofundada en 2015 por Brian Kateman, inventor del término reducetariano con el que busca evitar expulsar a las personas que no se ven capaces de optar por el veganismo o vegetarianismo de manera completa.
Los seguidores de este movimiento repiten mucho la palabra «pragmatismo», un enfoque que tiene también sus críticos entre otros grupos que también quieren reducir el aumento global del consumo de carne.
Explícamelo. La cumbre reunió a alrededor de 600 personas en torno a eventos variados, con conferencias sobre carne sintética, agricultura regenerativa o incluso sobre cómo tener influencia política.
Las nuevas empresas de sustitutos vegetales o sintéticos de los alimentos de origen animal fueron protagonistas de muchos de los actos. Las predicciones más optimistas estiman que, en 2035, un 22 por ciento del mercado de proteínas podría ser de estos productos.
El principal patrocinador de la cumbre fue Meati, empresa de carne de origen vegetal, así como otros patrocinadores similares como Beyond Meat o Evergrain.
Varias organizaciones protectoras de los animales también figuraban como patrocinadores, además de grupos enfocados al cuidado del medio ambiente.
Contexto. El cofundador de la fundación Brian Kateman reconoce que una dieta que intenta reducir el consumo de carne no es algo inventado por él, pero que lo que buscaba allá por 2014 era una palabra inclusiva: reducetariano.
En una charla TED de aquel año, argumentaba que mucha gente no se ve capaz de volverse completamente vegetariana, sintiendo que sus esfuerzos por reducir el consumo de carne no se aprecian por la cultura del «todo o nada».
El objetivo de su movimiento es que todas esas personas que buscan reducir su consumo personal de carne, desde los que dejan de ir al McDonalds hasta los que se hacen veganos, se sientan acogidas por lo que él llama un término «paraguas».
Los reducetarianos defienden que su aproximación al objetivo de eliminar el mayor porcentaje posible de alimentos de origen animal de las dietas es, ante todo, práctico.
Kateman lo explicaba así a la revista TIME en 2022:
«Si pudiéramos lograr que muchas personas reduzcan una pequeña cantidad [en el consumo de carne], provocaría —en términos puramente matemáticos— una diferencia mucho mayor que lograr que un pequeño número de personas muy comprometidas se hicieran vegetarianas o veganas.»
Explicándolo con un ejemplo: un 10 por ciento de reducción en el consumo de carne en muchas personas que consumen 100 kilogramos de carne al año1 tendría más impacto que buscar que los individuos que ya consumen poca abracen el veganismo.

Bajo ese prisma pragmático, se fundó la REDUCETARIAN FOUNDATION, cuyo rango de acción y alcance ha ido aumentando en estos 8 años, impulsada por donaciones individuales y de organizaciones.
En primer lugar, difunden su mensaje en redes sociales y podcasts, colaboran en campañas de lobby, promueven clubes universitarios, publican libros y estudios de investigación, y asesoran a empresas.
En segundo lugar, cuentan con apoyo de personalidades muy diversas: desde el libertario Michael Shermer pasando por la teórica crítica feminista Carol Adams hasta llegar al referente de la izquierda Noam Chomsky.
La fundación insiste en la salud, el medio ambiente y la lucha contra la crueldad sobre los animales como objetivos por los que impulsar el cambio individual e institucional.
Aunque ningún motivo es más válido que otro de manera objetiva, lo cierto es que el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático se han situado prácticamente en todo el mundo como una de las preocupaciones principales de la población, especialmente entre los jóvenes.
La evidencia científica de la influencia decisiva que tiene la forma en que nos alimentamos en la emisión de gases de efecto invernadero es incontestable.
La revista Science publicó un estudio en el que se estima que las emisiones por la producción de alimentos subirán un 60 por ciento de cara a 2050, principalmente por la ganadería.
El motivo: el consumo de carne y lácteos sigue creciendo y se espera que continúe así.

El aumento mayor se espera en los países de bajos ingresos donde el nivel de vida está creciendo. El reto que se avecina se explica bien con los datos del uso de las tierras.
Actualmente, el 50 por ciento de la superficie habitable del planeta se utiliza para la producción de alimentos, siendo el 77 por ciento de este para la ganadería.
Si todo el mundo tuviese la dieta de países como Estados Unidos, Argentina o Australia, necesitaríamos un territorio para el ganado y la agricultura de entre el 130 y el 160 por ciento del que hay disponible en el mundo.
Y todos queremos que los países con más dificultades salgan de la pobreza, ¿no?

💡 La idea
Movimientos como el de la REDUCETARIAN FOUNDATION pueden conseguir con su enfoque amable extender la idea de que el cambio es necesario, sin el rechazo que provocan en algunas personas el veganismo o el vegetarianismo.
Por un lado, tener un alcance más amplio puede conducir a un cambio mayor.
Por otro lado, un impulso a la industria de los sustitutos vegetales de la carne parece positivo. Se estima que podrían generar entre un 30 y un 90 por ciento menos de huella de carbono que la carne normal.
Pero las voces críticas y que advierten de los inconvenientes de esta tendencia son igualmente interesantes y plantean problemas que hemos visto en otros campos.
Algunas voces animalistas que abogan por un cambio radical acusan a Kateman de que contentarse con reducir el consumo es incompatible con denunciar el maltrato animal; que cualquier tipo de sufrimiento es inaceptable.
Más mayoritaria es la crítica al reducetarianismo que lo acusa de ser puro eslogan dirigido a lavar conciencias, pero sin aspirar a cambios reales. Un reproche similar al que se le hace a las empresas que practican el greenwashing2.
Hay datos que indican que en nuestras sociedades esta última acusación es pertinente.
Los jóvenes de Estados Unidos responden consistentemente en las encuestas que quieren comer menos productos de origen animal por razones medioambientales.
Sin embargo, no sólo no han reducido la carne en su dieta, sino que son el grupo de edad que más la consume.
¿Y ahora? La realidad es que muchos políticos perciben apostar por la reducción del consumo de carne como un problema para sus intereses electorales. Es decir, temen que al decir que hay que consumir menos carne se les echen encima por «radicales veganistas» (o similar).
La aproximación de los reducetarianos persigue contribuir a que esto deje de ser así, aunque también puede ocurrir que la propia emergencia climática produzca ese cambio entre políticos y ciudadanía, especialmente en las nuevas generaciones.
La REDUCETARIAN FOUNDATION buscará seguir jugando su papel organizando su cumbre de 2024 en Texas, el estado de la carne.
¿Pragmatismo o postureo? ¿Tú qué opinas?

⚔ Duelos perturbadores
¿Qué he visto? Desde el comienzo de la escalada de violencia entre Israel y Hamás, se han popularizado en TikTok los directos de usuarios que compiten en partidas.
La mecánica de los duelos es tan simple como perturbadora por el trasfondo. Uno de los contrincantes suele tomar el rol de Palestina mientras que el otro toma el de Israel.
El duelo dura 5 minutos durante los que los streamers suelen repetir consignas simples del estilo «like, like, like» o «play together»; nada similar a un debate o algo más elaborado.
Lo más interesante. Al final del tiempo, el usuario que ha recibido más regalos de los espectadores gana la batalla, y normalmente vuelven a empezar.
Los regalos son stickers (rosas, corazones, etc.) o animaciones que se compran en la plataforma, con precios que van desde unos céntimos hasta cientos de dólares.
El detalle. Los streamers se llevan alrededor del 50 por ciento del valor de los regalos, con el resto del dinero yendo a parar a TikTok.
La clave. Quizás para muchos se trata sólo de una tontería o una frivolidad. Sin embargo, reproduce el patrón que ya se está volviendo repetitivo en las redes sociales de monetizar la polarización.
En este tipo de partidas, por el simplismo con el que parecen estar funcionando, ni siquiera aparecen fenómenos como la desinformación o la manipulación para polarizar.
El medio WIRED reporta que los streamers que ha investigado no parecen tener relación alguna con Palestina o Israel.
Puedes ver más en WIRED.
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En otro orden de cosas, Emilio tiene pendiente estrenar el programa ‘Gabinete de Crisis’ muy pronto en laSexta. Aunque todavía no puede confirmar fecha de estreno, es probable que lo anuncie a lo largo del fin de semana en la newsletter que os enviará más adelante.
Feliz jueves,
Posdata: pero con estilo.
100 kilogramos de carne al año fue el consumo medio en España en 2020.
Se llama así a la práctica de marketing que busca vender una imagen de responsabilidad ecológica que es falsa.












