Emilio Doménech
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👩‍🎓 ¿Antisemitismo en la uni?
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👩‍🎓 ¿Antisemitismo en la uni?

Y también: lecturas sobre la NBA y la convivencia entre árabes y judíos.

17 de diciembre | Pamplona, Navarra

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Bandera de UPenn vía Facebook

🔎 ¿Blandas con el antisemitismo?

Lo importante. Elizabeth Magill dimitió esta semana pasada como presidenta de la Universidad de Pensilvania (UPenn) tras su polémica intervención en una audiencia del Congreso sobre el antisemitismo en los campus universitarios.

  • El desencadenante final de su caída fueron sus respuestas durante un intercambio con la congresista republicano Elise Stefanik, en el que se le pedía que calificara inequívocamente como «acoso» supuestas proclamas a favor del «genocidio de los judíos».

  • Desde los ataques de Hamás del 7 de octubre, la lupa continúa puesta en las universidades, máxima expresión de la reavivada tensión social entre los distintos posicionamientos sobre el conflicto árabe-israelí.

Los conservadores estadounidenses aprovechan esta fractura y sus consecuencias como validación para viejas acusaciones contra los centros educativos de élite progresistas.

Contexto. Como te conté en La Wikly, las líderes de universidades como Harvard, Stanford o la de Pensilvania han sido señaladas por no combatir el antisemitismo, en medio de incidentes y polémicas de diversa índole en sus campus.

  • Donantes ricos de esas universidades amenazaron con retirar sus ayudas si los órganos directivos no tomaban acciones contra las presidentas que intervinieron a primeros de diciembre frente al Congreso si no rectificaban o reconducían la situación en sus campus.

  • La ofensiva fue iniciada por los millonarios, pero fue seguida por varios políticos, que muchas veces necesitan su apoyo económico en las campañas.

  • Por ejemplo, Bill Ackman, el primer donante en pronunciarse contra Harvard y el más activo desde entonces, gasta millones de dólares en contribuciones políticas, principalmente a favor de los demócratas.

Claudine Gay, presidenta de Harvard, o la propia Magill, se plegaron a emitir comunicados aclarando su condena a Hamás o su rechazo a puntos de vista antisemitas al tiempo que insistían en su compromiso con la libertad de expresión como pilar de sus centros. No fue suficiente: la polémica no ha remitido en estos dos meses de guerra en Gaza y el debate se ha ido politizando.

  • Por un lado, la Cámara de Representantes aprobó hace dos semanas una resolución que afirma que el «antisionimo1 es antisemitismo», una votación que partió2 en dos al Partido Demócrata.

  • Por otro, el Comité de Educación convocó la mencionada audiencia en la que testificaron las presidentas de Harvard, el M.I.T y UPenn.

Magill era la que más discutida llegaba de las tres: varios donantes no le perdonan que no cancelara un festival de literatura palestina el pasado septiembre.

Explícamelo. Durante la sesión en el Congreso, las tres presidentas trataron de mantener una línea en sus respuestas apuntando a la defensa de la libertad de expresión como la brújula de sus decisiones, sin perjuicio de sus alumnos. Aun así, también expresaron valoraciones propias.

  • En primer lugar, se declararon consternadas por los episodios antisemitas a la vez que aseguraban estar tomando acciones para frenarlos.

  • En segundo lugar, tuvieron que recalcar que apoyaban el derecho de Israel a existir, lo que da una idea del enfoque que los congresistas quisieron dar a la audiencia.

La congresista republicana por Nueva York Elise Stefanik, también exalumna de Harvard, atacó las políticas de las universidades por, según ella, permitir cánticos de apoyo a la «intifada», lo que ella igualó a apoyar «el genocidio de los judíos».

  • Fue en el contexto de esta equivalencia cuando Magill se enredó ante la insistencia de Stefanik para que catalogara como acoso las supuestas proclamas a favor del genocidio.

«Lanzar proclamas por el genocidio de los judíos, ¿constituye intimidación o acoso?», preguntó Stefanik.

«Si es dirigido, severo y generalizado, es acoso», respondió Magill.

«Entonces la respuesta es sí».

«Es una decisión que depende del contexto, congresista».

La presidenta de UPenn mantuvo un tono legalista en sus respuestas, propio de su bagaje como abogada, tratando de mantenerse coherente en su defensa de la libertad para el debate en su universidad.

  • Sus colegas, Kornbluth, del Massachusetts Institute of Technology (M.I.T.), y Gay, de Harvard, dieron réplicas parecidas. Cuando uno ve el intercambio descontextualizado, es difícil comprender por qué no dan respuestas más directas.

  • El clip de vídeo se viralizó, sin que ya importase mucho más cualquier otra cosa que se hubiera dicho en las cuatro horas que duró la sesión.

Vídeo del intercambio vía Elise Stefanik (Twitter/X)

Las reacciones se sucedieron desde el martes 5 en el que se produjo la comparecencia, con una presión que se sumó a la que ya acumulaba Magill desde principios de octubre.

  • En el plano político, 70 congresistas pidieron la destitución de las presidentas, el Comité de Educación anunció la apertura de una investigación y figuras políticas se pronunciaron contra su continuidad.

  • Esto incluye a importantes demócratas como el marido de la vicepresidenta Kamala Harris o el gobernador de Pensilvania.

  • En el ámbito de la universidad, un donante amenazó con retirar una ayuda de 100 millones de dólares a UPenn y la junta dio señales de flaquear en su apoyo a la presidenta.

Elizabeth Magill dimitió el sábado, cuatro días después de su declaración, poniendo fin a dos meses de creciente oposición a su liderazgo.

  • Por el contrario, Gay y Kornbluth han recibido el apoyo de los órganos directivos de sus centros y han reafirmado su intención de mantenerse en el puesto.

💡 La idea

Los más de dos meses de polémica en torno al antisemitismo en las universidades han sido vistos como una validación por los conservadores que llevan años acusando a estos centros de ser refugios de la izquierda radical.

  • Por una parte, la división y reacción en los campus no ha sido provocada por la derecha, ya que las posturas enfrentadas existen. Muchos de los donantes y críticos con la situación son demócratas. 

  • Pero por otra parte, los republicanos han aprovechado la coyuntura para amplificar y evitar que remita el problema a través de los medios y del Congreso.

Al haber voces bipartidistas críticas con las universidades, los conservadores ganan credibilidad en el discurso extremo sobre el peligroso adoctrinamiento de las instituciones de élite. No parecen tener problema con algunas contradicciones.

  • Durante años, sus principales críticas a los centros han sido por lo que consideran ataques woke a la libertad de expresión, en referencia a investigaciones a profesores por comentarios racistas o la suspensión de algún evento con ponentes conservadores por protestas del alumnado.

  • Las críticas actuales a UPenn y Harvard van en sentido opuesto a garantizar ese derecho, lo que hace pensar que el problema no es la libertad, sino la victoria cultural.

Entonces. El Partido Republicano se hace fuerte en esta polémica, ya que no experimenta la división interna que sí sufren los demócratas, tanto respecto a la tensión en las universidades como a otros aspectos relacionados con el conflicto árabe-israelí.

  • Las universidades no tienen fácil equilibrar políticas de tolerancia con la defensa de un debate libre, y existe un interés por aumentar su presencia en el centro de la guerra cultural, que las someterá a mayor escrutinio.

  • Veremos en los próximos meses si Harvard y el M.I.T continúan apoyando a sus presidentas o si la investigación del Congreso amplía el foco a otros centros.

Sin olvidar que esta controversia aleja el foco de las víctimas civiles palestinas a manos del ejército israelí en Gaza, lo que completa otro cometido: el de los republicanos de defender a Israel, uno de sus aliados geopolíticos y también culturales más importantes, tal y como te contamos aquí.


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En otro orden de cosas, esta semana, Emilio tiene pendiente estrenar nueva sala de stream. Será este martes a las 19:00 CEST en su canal de Twitch.

  • Y también, nueva entrega de Gabinete de crisis. Esta vez, imaginando una Gran Sequía.

Compártenos, porfi.

Feliz domingo,

Posdata: Todos nos acordamos alguna vez de Kent.

1

El sionismo es un movimiento político y nacionalista que aboga por el establecimiento y la preservación de un estado judío en la tierra histórica de Israel.

2

95 votos a favor, 92 abstenciones y 31 en contra.

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